El Gobierno busca acelerar el acuerdo con el Fondo

La principal carta que tiene en la mano el ministro de Economía, Martín Guzmán, para mostrar a los mercados un sendero fiscal y monetario previsible más una estrategia cambiaria algo más sostenible en el tiempo es conseguir un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) lo más rápido que sea posible. Las partes buscan acelerarlo, pero hasta el coronavirus suma baches.

La serie de pequeñas señales “en la dirección correcta” que busca dar el ministro de Economía, Martín Guzmán, para calmar las expectativas de una devaluación abrupta del tipo de cambio oficial ya no parecen alcanzar para torcer la dirección que ha tomado el mercado ni achicar más la brecha. 

Más allá de los resultados que obtenga en las licitaciones de deuda en pesos, vitales para reducir el financiamiento con emisión monetaria, los fundamentos monetarios siguen siendo preocupantes y prometen un verano caliente luego de que el aumento de la demanda de dinero de cada mes de diciembre se transforme en exceso de pesos en la plaza financiera. 

Ante esa perspectiva, los funcionarios apuran el paso en dirección a la obtención de un programa de facilidades extendidas que permita patear vencimientos con el FMI al menos cuatro años y extender los pagos casi una década. Pero, más aún, que provea una hoja de ruta que aunque esté lejos de ser infalible al menos ponga negro sobre blanco cuál será el apoyo del organismo y cuál la estrategia en los varios frentes macro complejos que enfrenta el Gobierno.

En esa línea, las partes han dejado filtrar algunos de los puntos en los que Argentina está dispuesta a ceder a cambio de algo de calma cambiaria y financiera. Por ejemplo, con el adelanto de que el déficit primario para este año estará por debajo del 8,3% previsto en el presupuesto para acercarse más a los 7 puntos del PBI.

Para el año que viene, además, el diagrama de un déficit de 4,5 puntos del producto ya fue puesto en cuestión por el propio Guzmán al explicar que se había tratado de una previsión pesimista que podría ser recortada al acordar con el Fondo.

Más aún, un cambio en el mix de financiamiento para reducir la emisión monetaria del Tesoro y aumentar el financiamiento en pesos en el mercado ya fue también revelado. 

En cuanto a la estrategia cambiaria, mientras tanto, se supo que no incluiría en principio fondos frescos que ayuden a apuntalar las reservas. Para esto Guzmán se guarda un anuncio, que debería llegar este año, de un aumento del financiamiento en divisas por parte de organismos multilaterales de crédito que, aunque tengan por destino inversiones de capital, permiten en el neto mejorar el balance cambiario en el corto plazo y, también, reducir financiamiento monetario. La clave, cuando se anuncie, es qué tan importante es un monto que se prevé bajo.

Por último, el antecedente reciente de un acuerdo de facilidades extendidas con Angola también está pesando en la mesa de negociaciones. El país supo tener una brecha cambiaria de más del 100% antes de cerrar con el Fondo, dificultad que fue superada mediante la liberación gradual de trabas que unieron las puntas (subieron el oficial y bajaron a los paralelos).

También un sistema de metas de emisión monetaria para financiar al fisco, una versión adaptada de las metas de base monetaria que incorporó el país africano, estuvo sobre la mesa. El objetivo es llegar a abril, cuando sale la parte más importante de la cosecha y el balance cambiario se verá mejorado, con un acuerdo ya cerrado.