El gobierno se puso duro y no pagó el capital del Bono Dual

El gobierno se puso duro y no pagó el capital del Bono Dual

La saga de la renegociación de la deuda marcó su primer contrapunto de relevancia. El Gobierno no logró refinanciar un vencimiento de casi $ 100.000 millones dado que los fondos tenedores del Bono Dual no aceptaron un canje con condiciones muy duras. Hacienda decidió entonces no pagar el capital, sólo los intereses. Los inversores minoristas, sin embargo, van a tener el pago íntegro.

El proceso de renegociación de la deuda soberana tuvo un inicio prematuro. El vencimiento del Bono Dual emitido en 2018 puso al Gobierno ante una decisión difícil. Ofrecer condiciones de refinanciación del vencimiento que sean aceptables para los acreedores al costo de dañar su intención de reducir la carga de deuda, pagar $ 100.000 millones que hubieran disparado a los dólares paralelos o caer en un default. El ministro Martín Guzmán optó por la última opción.

Pagará los intereses pero el pago del capital queda en suspenso. 

Los únicos que quedan exentos del cambio de condiciones son las personas físicas, los inversores minoristas que cobrarán el pago íntegro en tiempo y forma.

La decisión no está exenta de costos. Es cierto que haber conseguido una refinanciación a cualquier costo debilitaba la posición de negociación de cara a la reestructuración del resto de la deuda. Pagar sin más hubiera significado una emisión monetaria masiva que hubiera disparado a los dólares paralelos. Pero la opción elegida pone al Tesoro en default y a la negociación por el resto de la deuda soberana, la que está nominada en dólares, en riesgo.

Quedan en el camino más vencimientos en pesos camino a la fecha límite del 31 de marzo establecida por el Gobierno. Son un total de $ 230.000 millones que corren el mismo riesgo de default, renegociación o pago con masiva inyección de pesos al sistema.

Los tiempos se aceleran para que el Gobierno consiga un acuerdo con los fondos tenedores de esos papeles en pesos o camine hacia el default de toda su deuda. Y que la renegociación se transforme en un litigio judicial sin fecha límite ni desenlace conocido.