El Gobierno trata de presentar una oferta final

El Gobierno trata de presentar una oferta final

El plazo de negociaciones, extendido hasta el 12 de este mes, necesitaría al menos una extensión más dado que el Gobierno prepara una nueva oferta oficial para este jueves o viernes. Pocas señales de los acreedores respecto a si sus pretensiones serán alcanzadas están contrarrestadas, al menos, con la extensión constante de cláusulas de confidencialidad que prueban que las conversaciones avanzan.

El tramo final para que un acuerdo entre el Gobierno y los principales tenedores de deuda lleguen a buen puerto parece, una vez más, cerca. Aunque los tiempos se dilatan, desde el Gobierno dejaron trascender que al cierre de esta semana habrá una nueva oferta oficial con el objetivo de conseguir alcanzar un nivel de aceptación considerable. Pocas señales de los acreedores que, al menos, renuevan contratos de confidencialidad que prueban que las charlas continúan.

Los datos oficiales de las negociaciones no volvieron a dar novedades. El Gobierno mantiene su oferta enmendada, con un valor promedio por cada USD 100 nominales cercano a los USD 48, aunque con variantes según el bono del que se trate. Las contraofertas de los acreedores también están firmes en torno a USD 58 dólares. 

Sin embargo, las negociaciones no están rotas. Los principales fondos que charlan en forma directa con el Gobierno renovaron al menos por segunda vez acuerdos de confidencialidad que les impiden operar con sus tenencias de deuda argentina mientras participan de las conversaciones para alcanzar un acuerdo. Esa, apenas, es la señal que indica que un intento por acercar posiciones continúa en marcha.

En ese contexto, el Gobierno dejó trascender que una nueva oferta enmendada de la Argentina llegará al cierre de esta semana. Jueves o viernes. Desde los fondos privados afirman que el número mágico que puede cerrar un acuerdo es un valor presente neto de en torno a los USD 55 por cada USD 100. Hacia allí tratará de acercarse, lo menos posible, la nueva propuesta del ministro de Economía Martín Guzmán.

Mientras los tiempos se dilatan, sin embargo, las presiones en el mercado cambiario se vuelven cada vez mayores. No por un avance de los tipos de cambio paralelos ni de las ventas de reservas por parte del Banco Central, sino por el descontento que genera entre empresarios el muy dosificado acceso al mercado cambiario para el pago de importaciones, más del 80% de ellas de insumos vitales para la producción.