El mercado se cubre contra una suba del dólar tras las elecciones

Como ya comentamos en ediciones anteriores de esta entrega, los precios del mercado dan indicaciones respecto de lo que esperan los inversores para los próximos meses en materia de tipo de cambio. En la última semana, esas señales se intensificaron en el mercado de futuros: el diferencial implícito entre contratos que vencen antes y después de las elecciones se ensanchó.

El mercado de futuros continúa dando señales respecto a lo que esperan los inversores para 2021. Como ya lo mencionamos en base a precios de bonos atados al dólar, los precios que se pactan en el mercado de futuros y acciones Rofex muestran que aumentan las expectativas de suba del dólar oficial luego de las elecciones de este año.

 

El diferencial de devaluación esperada entre el contrato de febrero 2022, que cotiza a una tasa nominal anual en pesos del 45,5%, y el de noviembre 2021, que se pacta a una tasa del 37,5%, llegó a los 800 puntos básicos de diferencia.

Es el diferencial más grande de los últimos meses y muestra un quiebre en las expectativas. Si bien no se trata de una apuesta segura -cuando la apuesta es masiva los diferenciales pueden ser más altos y los volúmenes operados mayores- si indica cuál es el riesgo frente al que se cubre el mercado.

En resumen, lo que indica es que el consenso entre los operadores es que el Gobierno tiene la voluntad y el poder de fuego para mantener el dólar oficial pisado hasta las elecciones. Pero tanto la voluntad como el poder de fuego oficiales pasan a estar en duda para los meses posteriores al comicio.

El posicionamiento está lejos de ser una expectativa de salto cambiario inminente. En 2015, antes del cambio de Gobierno, el interés abierto -los contratos por liquidar- alcanzó un récord histórico medido en dólares. En la actualidad, mientras tanto se encuentra por debajo del promedio de lo que fue este año y sin muestras de empezar a dispararse.

Las dos variables, un diferencial de tasa creciente y una cantidad de contratos modesta, permite leer un escenario de aceleración del deslizamiento cambiario tras la visita de los argentinos a las urnas que sin embargo no es visto como un evento disruptivo.