El mundo juega a favor del Banco Central y la calma cambiaria

Distintos factores externos se dan la mano para que el Banco Central pueda extender la calma cambiaria conseguida luego de las turbulencias que duraron hasta octubre del año pasado. A la soja récord se agrega la apreciación del Real brasileño y la llegada de inversión a la región. El dato negativo es que la temporada de cosecha se acerca a su fin así que falta esa prueba por superar.

Los planetas se alinearon para el Banco Central. La suba de los precios de las materias primas, entre ellas la soja, sumaron reservas internacionales. Ahora el real brasileño se fortalece y quita presión para devaluar, entran flujos de inversión a la región y se viene un refuerzo a reservas de parte del FMI. El desafío por delante es administrar la temporada baja de ingreso de divisas comerciales que está por empezar. Pero las expectativas de una devaluación se vuelven algo más lejanas.

El Central empezó esta semana comprando USD 80 millones. Fue un buen comienzo en comparación con el promedio diario de USD 40 millones que muestra este mes, aunque queda lejos del promedio de más de USD 110 millones del mes previo. 

El dato no deja de ser positivo, la acumulación de reservas continúa, pero se está desacelerando como resultado de una reducción en las liquidaciones de exportaciones del agro que sigue a récords históricos en los primeros cinco meses del año. La cosecha de dólares continuará un tiempo más, pero los meses por venir son tradicionalmente más difíciles: son los de menores ventas del agro al exterior.

La llegada de ese período iba a ser un desafío ineludible. Las reservas generan confianza en la capacidad de pago de deuda de corto plazo y proveen munición para mantener a raya a los dólares paralelos. Hasta fin de año, cuando suelen repuntar las exportaciones agropecuarias, el Banco Central va a tener que resistir.

Pero a ese período ineludible ahora se le oponen otros factores positivos. El real brasileño, principal referencia comercial para el peso argentino, no para de ganar terreno y puede hacerlo más dada la expectativa de suba de tasas del banco central de ese país. Con un socio comercial más caro las exportaciones fluyen y las importaciones no desbordan, quitando presión al tipo de cambio.

También aportan los renovados flujos de inversión que suben los precios de acciones y bonos de toda la región y, en alguna medida, también de la Argentina. 

Y, por último, la expectativa del ingreso a reservas de unos USD 4.300 millones en derechos especiales de giro, la moneda del FMI, también suma a la calma

Todos estos factores explican que el Central haya podido evitar escapadas de los dólares paralelos, ganar reservas y reducir su posición de futuros a casi cero. En resumen, las expectativas de una aceleración de la devaluación todavía existen, pero se retrasaron hasta el punto que el mercado espera que ocurra recién el año próximo.