Hay nueva oferta pero falta el consenso de los principales fondos

Hay nueva oferta pero falta el consenso de los principales fondos

El ministro de Economía, Martín Guzmán, decidió jugar la carta de una nueva oferta unilateral que fue ofrecida sin el consenso de los principales bonistas. Con mejoras sustanciales para los tenedores de bonos del canje, busca un acuerdo mayoritario que sin embargo tiene mucho por recorrer para cerrar la saga de la deuda. Las mejoras en los valores ofrecidos empujaron subas en bonos y acciones.

El Gobierno presentó el domingo una nueva oferta, la cuarta, para la reestructuración de la deuda en dólares bajo ley extranjera. La presentación unilateral no tuvo el consenso previo de los dos principales grupos de acreedores, que concentran el 32% de los títulos. Sin embargo, algunos fondos medianos lo recibieron con los brazos abiertos y queda la duda de cómo lo tomará el 65% de tenedores minoristas. Ante la mejora en las condiciones, que reconoce un mayor valor presente por bono, los títulos soberanos treparon y las acciones acompañaron. El riesgo país recortó 155 puntos.

La oferta presentada por el Gobierno presenta varias mejoras para los tenedores de bonos bajo ley extranjera. La principal, una mejora en el valor presente neto que se reconoce a cada papel y que ronda ahora los USD 54 dólares por cada USD 100 de cada título. El movimiento parte la diferencia entre los USD 50 de la oferta anterior y los USD 58 exigidos por los principales grupos de bonistas en su última contrapropuesta.

Con mejoras mucho más generosas para los tenedores de títulos Par y Discount, surgidos del canje 2005-10, que para los tenedores de bonos globales emitidos después del 2016, la estrategia del Gobierno parece ser querer romper la unidad entre bonistas del grupo Ad Hoc -tenedores de globales- y el Grupo de Bonistas del Canje, en un intento por sumar nuevas voluntades al proceso.

La primera oferta oficial, presentada el 22 de abril pasado, obtuvo según fuentes del Gobierno un 16% de adhesión, cuando se necesita alcanzar 66,75% de las series de globales y 75% de las series del canje para lograr activar las cláusulas de acción colectiva (CAC) que fuercen a los bonistas que no ingresen al acuerdo a atenerse a él, eliminando la posibilidad de juicios.

El mercado recibió la noticia con verdaderos saltos en acciones y bonos. Los papeles argentinos ganaron hasta 40% en dólares en Nueva York, mientras que los títulos soberanos gozaron de saltos de hasta el 12%, en particular los papeles regidos por los tribunales locales que, si bien no forman parte de la negociación, gozaron la novedad de que el Gobierno enviará al Congreso un proyecto de ley para reestructurar esos bonos en condiciones similares a las ofrecidas a los tenedores de títulos ley extranjera.

Hacia adelante, todavía queda un proceso largo, aún en un escenario optimista. El Gobierno fijó para el 4 de agosto la fecha límite para adherir al canje, período en el que se espera que los bonistas den su respuesta respecto a lo ofrecido. 

Los informes de research de bancos de inversión estadounidenses y firmas locales coinciden en señalar que las mejoras tienen el potencial de aumentar el grado de adhesión al canje, aunque no el de permitir alcanzar los niveles necesarios para activar las CAC y cerrar de una vez por todas la saga de deuda.

La posibilidad de un canje parcial, con 50% o 60% de adhesión -según previsiones de analistas y holdouts- que siguen negociando a la par que activan vías judiciales es muy probable.