La región se complica: la inestabilidad política complica a las monedas de la región

Las tensiones políticas se expanden por la región y empiezan a afectar a los activos financieros de la región. El primero coletazo se vio a inicios de esta semana, cuando el peso chileno y el peso boliviano sufrieron fuertes bajas. La suba de la tasa de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, además, trajo más inestabilidad.

La región está convulsionada en distintos puntos. A las protestas en Chile se sumó la peligrosa situación boliviana, antecedida por el conflicto en Ecuador y las dudas políticas que genera la reaparición de Luis Inacio Lula Da Silva en Brasil. Todo ese cocktail tuvo como agregado la semana pasada un repunte de la tasa del Tesoro de los Estados Unidos a 10 años, la referencia a partir de la cual se mide la capacidad de endeudamiento de todos los países del mundo, para complicar las cosas. 

El resultado fueron -todavía leves- devaluaciones de monedas de la región y bajas en los bonos de los países vecinos. Para Argentina, una continuidad de ese escenario, aparece como un arma de doble filo. Por un lado, encarece los costos financieros de una reestructuración de deuda y, por el otro, facilita la negociación de esa misma reestructuración dado que los bonos locales parten de un valor aún más bajo.

El peso chileno se devaluó casi 3% en la primera rueda de esta semana, el peso boliviano cerca de 1% y el real brasileño 0,33%. Movimientos de por sí no tan grandes, aunque poco habituales en el caso de la moneda de Chile, pero que preocuparon por generalizados. Todas las monedas de la región perdieron terreno.

La aversión por el riesgo que movió a las monedas se tradujo también en repuntes en las tasas que pagan esos países por su deuda. La deuda a 10 años de Bolivia fue la más afectada: pasó a rozar el 6% luego de años de estar cómoda por debajo de ese nivel.

El contexto, de mantenerse en el tiempo, tiene un efecto doble para la Argentina. Por un lado, al subir los rendimientos que pagan los países de la región por endeudarse eso supone que los intereses que deberá ofrecer el país para una reestructuración de deuda serán más altos. Más costo financiero por más largo plazo.

Por el otro, al hacer caer el valor de activos similares a los argentinos, hace que los bonos locales partan desde un precio más bajo a la hora de sentarse a negociar. Eso, en principio, permite hacer quitas más agresivas sin romper la negociación.