La resolución de la deuda se extiende hasta abril

La resolución de la deuda se extiende hasta abril

En medio de la volatilidad financiera global, el ministro de Economía Martín Guzmán admitió que el proceso hacia la presentación de una oferta a los bonistas tenedores de deuda soberana argentina se extenderá más allá del límite del 31 de marzo. La probabilidad de que la oferta argentina sea vista como agresiva creció por la crisis global, que hizo subir la prima de riesgo del país y, así, hace menos atractivas las condiciones de una quita de capital o intereses. La negociación es la clave para un intento de recuperación de la actividad económica local.

El difícil proceso hacia la reestructuración de la deuda soberana de la Argentina encontró un escollo en el derrumbe de los mercados globales como resultado de la expansión del coronavirus Covid-19 en todo el mundo. La suba de la prima de riesgo, el riesgo país, hace que los papeles argentinos que eventualmente se entreguen a cambio de los actuales coticen a una tasa de descuento tan alta que los hace menos atractivos. El acuerdo se dificulta y, en ese contexto, la fecha para una oferta se retrasa hasta abril en lugar de concretarse ese mes como estaba previsto. Una reestructuración exitosa es clave para la recuperación de la confianza y una posible recuperación de la economía.

El cronograma autoimpuesto por el ministro de Economía, Martín Guzmán, establecía el lanzamiento de una propuesta oficial de reestructuración de los u$s 70.000 millones en deuda ley extranjera que emitió la Argentina durante la semana pasada. El plazo se cumplió sin novedades.

Ahora, las autoridades admiten que el proceso se retrasará más allá del límite del 31 de marzo originalmente establecido. Las condiciones financieras internacionales, que dañaron a los ya golpeados activos argentinos, tuvieron su rol. Con el riesgo país bien por encima de los 3.500 puntos -récord desde 2005- cualquier papel que entregue el país a sus acreedores cotizará con una tasa de descuento de no menos del 12% o 13% en dólares.

Así, los tenedores de esos papeles no podrán cambiarlos por efectivo a un precio razonable. Economía tiene la opción de hacer una oferta menos agresiva -quita más pequeña- o probar suerte a riesgo de caer en default. El retraso busca esperar alguna mejoría en las condiciones globales que suavice ese problema.

Los vencimientos de deuda más grandes se acercan. En abril y mayo llegan los primeros desembolsos grandes, sin que el Tesoro tenga la disponibilidad de divisas suficientes como para pagar y seguir negociando.

Una reestructuración de la deuda razonablemente exitosa es vital para bajar la prima de riesgo, recuperar la confianza e intentar un programa de reactivación de la economía argentina, ya en su tercer año de recesión consecutivo. Pero el contexto global complica las condiciones de esa operación.