La suba de la tasa a 10 años de EEUU sigue complicando al mercado internacional

La semana arrancó con nuevos picos de la tasa de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos a 10 años, un indicador de que los inversores temen que la política expansiva que conduce la Reserva Federal de los Estados Unidos genere un episodio inflacionario en la principal economía del mundo. Como resultado, los principales índices se estancan o pierden terreno. Para la Argentina, el contexto significa más espera para ver una mejora en los bonos en dólares.

La tasa de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos llegó a 1,75%, el mayor nivel en más de un año, a principios de la semana. Como resultado, el índice S & P 500 detuvo su marcha y el tecnológico Nasdaq, protagonista de las subas que dominaron casi todo el segundo semestre de 2020, retrocede con fuerza.

El avance de la tasa a 10 años, que estaba en mínimos por la promesa de una política monetaria laxa por parte de la Reserva Federal que permitiera una recuperación de la economía estadounidense después del corona crash del año pasado, pone en duda la continuidad de las subas de las acciones a nivel global.

La lectura que hacen los inversores es que la política de estímulo monetario combinada con los enormes paquetes de ayuda lanzados por el Tesoro estadounidense pueden sobrecalentar la economía al punto de generar un episodio inflacionario no visto en varias décadas.

La visión es que, más allá de sus promesas de mantener el estímulo, el banco central puede perder la sintonía de la dinámica de precios y tener que alterar su política para devolver a la inflación al centro de sus preocupaciones. Eso es, que deba revertir las tasas mínimas y las compras de activos para empezar a ajustar.

Además, la previsión de que la inflación será mayor afecta las valuaciones y las ganancias de empresas estadounidenses que, de concretarse los temores, verían licuados sus precios y sus ingresos.

Las empresas más afectadas por el fenómeno son las tecnológicas, aquellas que protagonizaron el impresionante rebote de Wall Street en la segunda mitad de 2020 y que, a ojos de algunos inversores, se convirtieron en acciones sobrevaluadas.

Aunque todavía el consenso es que el Gobierno de los Estados Unidos tiene margen de acción para corregir el rumbo a tiempo, los inversores parecen perder el apetito por el riesgo para inclinarse por posiciones más defensivas.

Este clima convulsionado a nivel global toca a la Argentina a pesar de la existencia de controles de capitales. En particular, pesa sobre todos los activos de riesgo, una clase de papeles en la que se inscriben los bonos argentinos.

Así, mientras los inversores renuncian a potenciales grandes ganancias en favor de la seguridad de inversiones menos volátiles, el riesgo país en la Argentina se sostiene en torno a los 1.600 puntos en la medida en que los títulos de deuda no logran levantar cabeza.