Los bonistas pasaron por Buenos Aires pero se fueron con las manos vacías

Los bonistas pasaron por Buenos Aires pero se fueron con las manos vacías

Tal como mandaba el cronograma, la semana pasada el Gobierno recibió a media docena de fondos extranjeros. A pesar de la proximidad de la fecha límite que se autoimpuso el Gobierno, los avances fueron pocos. El ministro de Economía, Martín Guzmán, no mostró sus cartas ni dio pautas para lo que será la reestructuración de la deuda y el plan económico posterior.

Las administradoras de los fondos mutuos BlackRock, Pimco, Templeton, Greylock y Fidelity, que son los principales tenedores de la deuda argentina ley extranjera, estuvieron en Buenos Aires. Los encuentros formaron parte de la ronda de consultas con acreedores prevista en el cronograma que se autoimpuso el Ministerio de Economía. Sin embargo, en medio del duro contexto global, hubo pocos avances.

Las reuniones con los acreedores externos para sondear la factibilidad de una oferta son herméticas y se conoce poco hasta ahora de la propuesta. 

El reloj corre. El cierre del proceso en el que el Gobierno da a conocer una propuesta y la acuerda con los acreedores está previsto para fin de mes, apenas dentro de 14 días hábiles. Pero a pesar de la premura, la estrategia oficial de mantener en silencio las condiciones de la operación y el plan económico con el que se buscará respaldarla para probar capacidad de pago se mantiene en pie. Los inversores, como consecuencia, se fueron con las manos vacías.

Según varios participantes, el Gobierno aún no dio nuevas pistas sobre el sendero fiscal que el país mantendrá hasta el 2024, la fecha teórica en las que comenzarán los pagos, los títulos que se emitirán, las fechas en las que se concretará el proceso de negociación y o el cierre del proceso. 

Los acreedores visitantes también se quejaron sobre la falta de definiciones respecto a cuál será el tratamiento de la deuda Ley Local, aunque a principios de esta semana el Gobierno dio una pista al publicar la lista de bonos que podrían estar incluidos en una reestructuración, todos ellos regidos por Ley extranjera. El mercado leyó esto último como que el trato será igualitario: las condiciones de unos se aplicarían a los otros.

Los retrasos prometen estirar la fecha de conclusión del proceso mucho más allá de del cierre de marzo, en lo que sería una dinámica complicada por el comienzo del pago de grandes vencimientos en moneda extranjera que forzarían hacia abajo a las reservas del Banco Central.