Los bonos soberanos sintieron las nuevas trabas cambiarias

Los beneficios que resultaron del canje de deuda cerrado en agosto desaparecieron casi por completo sólo un mes más tarde. Los nuevos bonos emitidos en la ocasión retrocedieron en forma generalizada como resultado de la imposición de nuevos controles de cambio. La reconstrucción de la confianza es la clave en adelante

Los flamantes bonos soberanos argentinos que salieron al mercado hace pocas semanas sufrieron en pleno el efecto de los nuevos controles cambiarios. El mercado leyó que a mayores trabas para la compra de divisas, menor será la disponibilidad de dólares en la economía y los títulos acumularon una baja de más del 20% desde su emisión. En lo que sigue, recaerá sobre el Gobierno la posibilidad de recuperar la confianza con un esquema fiscal y monetario para que los precios se recuperen.

Un clima externo negativo afectó a los mercados de todos el mundo como resultado de nuevos brotes de coronavirus en Europa y la difusión de datos de transferencias no declaradas por parte de algunos de los principales bancos del mundo. La ola negativa global tomó a los activos argentinos en medio de sus propios problemas.

El anuncio de nuevas trabas cambiarias, con una percepción del 35% para las compras para atesoramiento y consumos en moneda extranjera, además de normas estrictas para la prefinanciación de exportaciones y el pedido a empresas que refinancien el 60% de sus vencimientos agregó una condimento local extra a las caídas en todo el mundo.

El daño está hecho y lo único que queda como alternativa es tratar de reconstruir la confianza. El ministerio de Economía y el Banco Central, sin embargo, tienen pocos drivers con los que impulsar el sentimiento de mercado. Por lo tanto, los pasos cortos que se den deberán ser firmes.

La posibilidad de mostrar avances en el diálogo con el FMI es la principal carta oficial en ese sentido. Un programa económico consistente es el mínimo que exigirá el organismo internacional para caminar en dirección a una reestructuración de los pagos que le adeuda la Argentina. 

De la mano de esas conversaciones, existe la oportunidad de marcar un sendero fiscal, un sendero monetario que descargue al Banco Central de la responsabilidad de financiar al sector público y, de paso, le dé un esquema cambiario sustentable. Es un largo y arduo camino que el Gobierno empieza a transitar en estas semanas.