Maná del cielo

El Gobierno se apresta para recibir un verdadero “maná del cielo” como resultado de la decisión del FMI de aumentar el capital del organismo con la emisión del equivalente a USD 650.000 millones en derechos especiales de giro. La Argentina recibirá al menos USD 4.300 millones que pueden facilitar al Gobierno el largo camino hasta octubre.

En momentos en los que las fuentes de financiamiento para el Gobierno no abundan, una decisión del Fondo Monetario Internacional de ampliar el capital del organismo con la emisión de USD 650.000 millones en derechos especiales de giro le sumará divisas este año a las reservas del Banco Central. Aunque el desembolso no será inmediato, se facilita el objetivo del Gobierno de mantener el rumbo hasta las elecciones.

La decisión del FMI es histórica, aunque no sin precedentes. En 2009 el organismo también decidió una ampliación de capital para asistir a los países miembro en los intentos por salir de la crisis financiera internacional. En aquel año, desde que se tomó la decisión hasta que los países miembro recibieron su parte pasaron 5 meses.

Como la participación de la Argentina en el FMI equivale al 0,7% del capital del organismo, esa ampliación de la cantidad de derechos especiales de giro hará que reciba algo más de USD 4.300 millones.

Las reservas brutas del Banco Central van a gozar de un impulso importante cuando se concrete el desembolso. No así las reservas netas, que son tenencias líquidas en divisas de uso inmediato.

Pero a pesar de que se trata de reservas particulares, tienen un uso muy puntual y útil para la Argentina en este momento. Los principales vencimientos que enfrenta el país este año son pagos al propio FMI que, por supuesto, acepta su propia moneda como forma de pago.

Los DEG que ceda el FMI servirán, entonces, para cubrir esos vencimientos y liberar al resto de los fondos para otros usos.

Pero, más que nada, lo que hacen es comprar tiempo. El antiguo objetivo del Gobierno de cerrar un acuerdo con el FMI en el primer trimestre de 2021 ya es historia y, ahora, el tenor parece ser otro. La Argentina aspira a postergar el acuerdo hasta después de las elecciones, que empiezan en agosto de este año y terminan en octubre.

Para llegar hasta ese momento, entonces, va a ser clave la celeridad con la que el Fondo concrete la ampliación de capital. Ya que en septiembre cae el primer gran vencimiento con la entidad, algo más de USD 1.800 millones con los que el Tesoro argentino no cuenta.