Mejora para los bonos soberanos

Finalmente, el tono alcista de los mercados internacionales derramó algo en los activos argentinos que se mostraron más estáticos durante los últimos meses de recuperación de la economía global. Aunque el rebote sea leve, al menos sumaron su mejor avance desde que las condiciones financieras empeoraron tras el endurecimiento de las trabas cambiarias en septiembre.

Los bonos soberanos argentinos en dólares mostraron una tenue recuperación en la última semana, del orden del 4 al 5% en los distintos tramos de la curva de vencimientos. Con mejor desempeño entre los títulos Globales que los Bonares, la reacción es una señal muy preliminar de que el apetito por el riesgo que domina en las plazas bursátiles de todo el mundo puede ser de ayuda también para el mercado local.

El riesgo país medido por JP Morgan tocó esta semana los 1.369 puntos, su mínimo desde mediados de noviembre, antes de una pequeña suba el martes. En el interín, los bonos soberanos empezaron a ganar terreno de la mano de compras de oportunidad de inversores que los ven a precios bajos aún para las condiciones financieras del Tesoro argentino.

La principal apuesta detrás de esas tomas de posiciones es por un largo y trabajoso acuerdo con el FMI que, al menos, provea una hoja de ruta fiscal que implique una mejoría respecto a la incertidumbre actual.

En los avances, además, está la tradicional mudanza de cada fin de año de ahorristas e inversores residentes locales que se estacionan en bonos soberanos para reducir el monto imponible del Impuesto a los Bienes Personales que se les aplica. Para ello, necesitan colocar parte de su capital en activos exentos por un período de tiempo relativamente prolongado antes y después del 31 de diciembre, fecha de la “foto” a partir de la cual se calcula el tributo.

La mejora marginal en las cotizaciones de la deuda argentina difícilmente pueda ser vista como un punto de inflexión pero, sí, puede ser como un momento de oportunidad desde el punto de vista de la política económica. De la mano de señales positivas como el relajamiento de las tensiones cambiarias que llevó a una reducción de la brecha entre cotizaciones y el repunte más sólido de acciones y otros activos la mejora muestra que las condiciones están dadas para recorrer un camino positivo. El ojo inversor deberá estar atento a las decisiones de política para colocar sus tenencias.