Mes electoral, mes de cautela

El rebote que mostraron los activos argentinos en septiembre no permite cantar victoria ni mucho menos. De cara a las elecciones del día 27, lo que manda es la incertidumbre. Si no respecto del resultado electoral, al menos respecto de las políticas que aplicará el Gobierno que asuma en diciembre.

Después de recuperar parte del valor de acciones y bonos argentinos hasta llevarlos a niveles algo menos insensatos que los propios del castigo posterior a las PASO, el mercado entra en una postura de expectativa de cara a las elecciones presidenciales de este mes. Puede que el resultado sea predecible, pero la incertidumbre respecto de temas clave como la continuidad del acuerdo con el FMI, las condiciones en las que será renegociada la deuda, la marcha del panorama fiscal y de comercio exterior son todas incógnitas que pesarán mucho sobre los activos locales. Tanto al alza como a la baja. Parece haber pocos motivos para subas adicionales y no están descartadas bajas.

La incertidumbre es la peor enemiga de los mercados. Peor, incluso, que las malas noticias. Esto es porque una novedad negativa se incorpora rápido a precios y el mercado vuelve a empezar de cero. 

Las indefiniciones, en cambio, pesan sobre los activos durante más tiempo e impiden que tendencias de alza o de baja de los mercados se mantengan en el tiempo.

Los operadores siguen con atención las declaraciones de Alberto Fernández, el candidato que en principio aparece como el que más chances de victoria tiene en las urnas. Sus dichos recientes respeto de una renegociación a la uruguaya, amigable, de la deuda empujaron alzas de los bonos. Pero el avance no fue considerable.  Esto es porque los dichos de campaña no son suficientes para diagramar una política consistente.

Así las cosas, en cualquiera de los rubros en los que se necesita conocer cuál será la política del próximo gobierno, el margen para las alzas sostenidas de precios es pequeño. Y, de la misma manera, la posibilidad de bajas está a la orden del día.

Una estrategia conservadora, que apunte a activos libres de riesgo local o que funcionen como cobertura, es la que aparece como más sensata.