Movida de jaque

Movida de jaque

Los principales fondos que negocian la reestructuración de la deuda ley extranjera de la Argentina sumaron voluntades. En una declaración conjunta de 30 firmas acreedoras diferentes aseguraron sumar entre todos más del 50% de la deuda Argentina. La movida deja al Gobierno sin mucha opción que negociar un nuevo acuerdo.

Los principales tres grupos de tenedores de deuda Argentina ley extranjera dieron a conocer una declaración conjunta de rechazo a la actual propuesta de reestructuración presentada por el ministro de Economía, Martín Guzmán. La novedad es que sumaron voluntades y pasaron de asegurar tener el 30% del total de los bonos elegibles a afirmar que cuentan con más del 50%. Esa es precisamente la barrera mínima que estableció el Gobierno para que el canje siga su curso, con lo cual fuerzan a una nueva negociación.

Ya no son sólo los grupos Ad Hoc Bondholder Group, Exchange Bondholder Group y Argentina Creditor Committee. Ahora son 30 grandes fondos los que se sumaron a una declaración conjunta en la que establecen que no aceptarán a oferta de Guzmán que vence el 4 de agosto próximo y llaman a continuar las negociaciones.

La movida es un jaque, probablemente mate, a la estrategia oficial destinada a dividir a los distintos grupos de bonistas para avanzar con canjes parciales. Mientras que Guzmán estableció como condición que la oferta sea aceptada por 50% o más de los acreedores para que siga adelante, el nuevo grupo dice tener el 50% de todo el monto emitido en bonos globales y el 60% del monto emitido en bonos de los canjes de 2005 y 2010.

Con esos números enfrente y una posición en bloque, el Gobierno argentino se verá obligado a mejorar la oferta para encontrar algún punto a mitad de camino entre las posiciones de los acreedores y la oferta oficial si no quiere que el estado de default se alargue.

Los funcionarios del Gobierno, y también los representantes de los acreedores, dejan trascender al menos que las conversaciones entre las partes se reanudaron a buen ritmo. Desde el Gobierno argentino, incluso, admiten estar dispuestos a hacer concesiones en las condiciones legales de la oferta, aunque no en las condiciones económicas.

Las distancias son pequeñas, menos de USD 3 de valor presente entre la oferta oficial y la contraoferta privada.

Esa variable y la predisposición de las dos partes a cerrar un acuerdo, un mensaje involuntario pero implícito en los esfuerzos de los dos lados por presionar para un cierre antes que lanzarse a la incertidumbre de un juicio que puede durar años, hacen prever que el desenlace será acordado.