Ni los anuncios oficiales ni el FMI calman al mercado

Finalmente, el paquete de medidas destinado a cambiar la dinámica del mercado cambiario consistió en una reducción temporal de la alícuota de retenciones a las exportaciones de distintos sectores, una suba de la tasa de corto plazo y la decisión de intervenir de una forma distinta en el dólar. Además, los primeros avances hacia un nuevo acuerdo con el FMI trataron de reducir la incertidumbre. Pero el mercado todavía no paga por ver.

El paquete de medidas con las que el Gobierno intentó, una vez más, calmar al mercado cambiario lleva pocos días en el mercado. Consisten en mejoras para exportadores de distintos sectores, una suba de tasa y el anuncio de nuevas formas de intervención en el mercado: Banco Central menos predecible y ataque a los dólares paralelos con ventas de bonos. En sus primeras horas, el efecto de los anuncios fue más bien marginal.

Con una reducción por tres meses de la alícuota de derechos de exportación para la soja y derivados, 3 puntos en octubre y un aumento de un punto mensual hasta volver al nivel previo del 35%, el Gobierno apuesta a apurar liquidaciones de exportaciones del agro. 

Las estimaciones llegan a un máximo de USD 4.000 millones de expectativa de aumento de oferta de divisas comerciales del sector, y tienen piso en USD 1.500 millones extra en las previsiones más pesimistas. La minería, el sector del petróleo y la industria, con beneficios similares, aportarían algo más.

El paquete también incluyó una mejora en las tasas de corto plazo, que puede volver más atractiva a la colocación en cauciones y otros instrumentos cortos en pesos, y la promesa de una nueva administración del tipo de cambio. Ahora el Banco Central le dará volatilidad al dólar oficial e intervendrá, junto con otras entidades públicas, en el precio de los bonos con la esperanza de calmar a cotizaciones paralelas como el dólar MEP y el dólar contado con liquidación.

Por ahora, los efectos de las decisiones fueron leves. Los bonos soberanos anotaron leves bajas, el riesgo país subió 49 puntos y, si bien las ventas de reservas del Banco Central se redujeron, todavía fueron necesarias para conducir al dólar oficial.

Como complemento, el Tesoro lanzó un bono atado al dólar que busca complementar el atractivo de la baja de retenciones a las exportaciones permitiendo una cobertura cambiaria a las empresas que liquiden sus dólares de ventas al exterior (ver aparte). Una oportunidad para inversores que quieren blindarse contra subas del dólar oficial.

Lo mejor del mercado, por otro lado, estuvo dado por lo que se vio con las acciones locales. El índice S&P Merval anotó una suba del 7,3% en los primeros tres días hábiles de octubre. La dinámica detrás de las cotizaciones en pesos de los papeles de empresas argentinas es mayormente cambiaria: los valores en moneda local ajustan a las subas de los tipos de cambio financieros, que fuerzan avances en las cotizaciones para mantener estable el valor en dólares de esas empresas.

Desde el Gobierno, mientras tanto, piden tiempo para que las medidas surtan efecto. La liquidación de divisas, aseguran, se va a empezar a sentir a diario aunque va a estar lejos de ser una lluvia de dólares.