Primer contacto con el FMI

El ministro de Economía, Martín Guzmán, está en estos días en Nueva York para sostener conversaciones con inversores y con el Fondo Monetario Internacional, los dos grandes frentes de renegociación que necesita enfrentar si aspira a una salida razonable para el problema de deuda de la Nación. Los contactos con privados no arrojaron mayores resultados, pero el encuentro con el FMI dejó un cronograma de reuniones y señales de satisfacción por parte de los funcionarios del Fondo.

El esperado viaje del ministro de Economía, Martín Guzmán, a Nueva York dio los primeros resultados en los contactos con el FMI. La visita del funcionario argentino con el fin de reunirse con inversores privados y representantes del Fondo arrojó pocos resultados del lado privado, pero en materia de conversaciones con el organismo internacional de crédito permitió un primer
avance auspicioso.

Después de una reunión de tres horas, los funcionarios del Fondo dijeron que la reunión había sido fructífera. Detallaron que se había trabajado en los pasos a seguir y que, además, se habían agendados dos futuras reuniones -una en Washington y otra en Buenos Aires- para avanzar en un cronograma de pagos que le permita a la Argentina cancelar de manera sostenible el crédito por US$44.000 millones que cedió el organismo.

El avance en el acuerdo giró alrededor del entendimiento mutuo de que la Argentina no va poder hacer frente a los vencimientos de deuda con el Fondo tal como están planteados en el acuerdo stand by vigente. La extensión de plazos es una necesidad, y lo era aún antes de que la incertidumbre política golpeara el acceso al mercado del país.

El FMI se maneja con paquetes de ayuda prediseñados, a los que luego se adaptan las políticas que los funcionarios de ambas partes acuerdan para cada país en particular. El paso siguiente, entonces, apunta a reemplazar el acuerdo stand by de corto plazo por un acuerdo de facilidades extendidas, que dé más tiempo a la Argentina para pagar.

Un acuerdo con el Fondo sería de gran impulso para las negociaciones entre la Argentina y sus otros acreedores, los privados. El marco y los plazos que obtenga el FMI pueden servir para dar guía las charlas con el otro sector de los deudores del Tesoro.

Más aún, el acuerdo con el Fondo le da a los tenedores de bonos del sector privado la garantía de que la entidad seguirá de cerca las cuentas del país, reforzando las chances de un repago. Al menos un primer paso está dado.