Se refuerza la posición común entre el Gobierno y el FMI

Se refuerza la posición común entre el Gobierno y el FMI

Los funcionarios del Fondo y el Ministerio de Economía argentino presentaron previsiones conjuntas respecto de la sustentabilidad de la deuda soberana, que llamaron a recortes significativos en las tenencias de los bonistas. La posición conjunta apuntala la postura argentina, aunque el contexto internacional difiere un acuerdo con acreedores.

Luego de la publicación de una nota técnica del FMI para Argentina, el Ministro de Economía Martín Guzmán brindó una teleconferencia destinada a acreedores en la que marcó los principios de sostenibilidad de la deuda con vistas a la renegociación. Las sugerencias del FMI y la visión del Gobierno argentino coincidieron en un todo, en lo que fue leído como un intento por mostrar una posición dura y conjunta de cara a la negociación. Con todo, la volatilidad externa daña las referencias con las que los bonistas pueden evaluar una propuesta.

Entre las definiciones más importantes de Guzmán estuvo la aclaración de que habrá “igual trato entre acreedores”, lo que implica que no habrá peores condiciones para la deuda regida por la legislación local.

Por su parte, el FMI fue más explícito respecto de quitas. En su nota técnica, el organismo estimó en entre u$s 55.000 y u$s 85.000 millones el alivio que debería obtener el Estado durante la próxima década para que su deuda sea sostenible.

Por su parte, el Presidente Alberto Fernández y la Directora Gerente del FMI Kristalina Georgieva mantuvieron una conversación telefónica en la que según dejaron conocer las partes coincidieron en que el país “no tiene capacidad de pago en moneda extranjera por cuatro años”.

Con el respaldo que supone el alineamiento con el FMI, Guzmán se anima a mantener en curso la renegociación de la deuda. Desde el Gobierno dejan saber que los contactos con acreedores se mantienen y que el objetivo es hacer una propuesta formal que, aunque terminará teniendo un retraso respecto del cronograma original, debería llegar a fines de este mes.

Las condiciones internacionales, sin embargo, chocan con las expectativas del Gobierno y el Fondo. La volatilidad externa y la disparada de la prima de riesgo argentina hacen difícil que los bonistas puedan acceder a un acuerdo en medio de turbulencias globales que impiden estimar los montos de quita y valores de recupero.

Más aún, las proyecciones fiscales que sin mucho detalle dio a conocer Guzmán quedan viejas luego de que el Gobierno se vio obligado a aumentar el gasto para tratar de paliar el efecto de la pandemia sobre la actividad económica local.