¿Se termina el boom de la soja?

La estabilidad cambiaria y la mejora de expectativas de corto plazo para la economía argentina tiene en el pico que alcanzó el precio de la soja uno de sus pilares principales. Sin embargo, la tendencia hacia los “súper commodities” parece haber encontrado un tope con la predisposición que muestra China para frenar las subas de las materias primas.

La soja alcanzó un récord de 12 años más temprano en mayo, de la mano del repunte en la demanda global, la enorme liquidez mundial y el rebote en la actividad a medida que el mundo intenta dejar atrás la pandemia. Ese proceso apuntaló el frente macro argentino, con más ingreso de divisas y más reservas en el Banco Central. Pero la suba no va a ser indefinida, al menos si China logra frenarla.

La fuerte suba en el precio de las materias primas resulta nociva para la segunda mayor economía del mundo. La tendencia afecta la rentabilidad industrial, por mayor costo de insumos, y también presiona sobre los precios de los alimentos.

A raíz de estos impactos, las autoridades de China alertaron que tendrán “tolerancia cero” sobre comportamientos “especulativos”, como la compra excesiva para almacenamiento. También prohibió a las entidades financieras vender productos de inversión asociados a materias primas a los ahorristas minoristas, en un intento por reducir la presión alcista que generan sobre los precios de bienes clave.

Las palabras de los reguladores chinos implican que habrá mayor fiscalización de las transacciones y que el gobierno prestará atención a los movimientos en precios, tanto de los mercados spot como en futuros.

El impacto de los anuncios fue una baja generalizada en los distintos mercados de materias primas, tanto industriales como agrícolas. 

Para la exportación estrella de la Argentina también significó una reversión. Tras haber rozado los USD 610 a principios de mes, la soja cayó hasta acercarse a los USD 550 por toneladas esta semana.

La variable, clave para el futuro cercano del balance cambiario local, va a tener que ser seguidas de cerca por el Gobierno y los inversores argentinos.