Tras el canje, las acciones argentinas no encuentran el rumbo

Los papeles de empresas argentinas en la Bolsa local no lograron cambiar de tono luego de que el Tesoro cerrara el canje de la deuda. Desde la fecha en que se anunció el acuerdo, el índice S&P Merval pierde 15% en pesos y el mercado espera señales del rumbo económico, el frente cambiario y la suerte de la actividad económica antes de volver a apostar.

La esperada conclusión del canje de deuda no trajo una época de ganancias para las acciones argentinas. En todo caso, los amagues de subas previos terminaron en no más que tomas de ganancias seguidas de un tono más bien bajista.

El índice S&P Merval de la Bolsa porteña acumula una baja del 15% desde el 3 de agosto, cuando se conoció el acuerdo por la deuda. Los inversores no se deciden a apostar por las empresas argentinas en momentos en los que, presentación del presupuesto mediante y primeros contactos con el FMI para un acuerdo que permita postergar los pagos al organismo, se espera para conocer el rumbo que tomará la economía.

La desaceleración de la recuperación de la actividad en julio, mientras tanto, muestra un presente todavía complejo para el mercado local.

Los inversores, mientras tanto, escapan al riesgo argentino en la misma Bolsa a través de Cedears (Certificados de depósito argentino) que permiten invertir en pesos en acciones que cotizan en Wall Street y otros mercados externos. 

El atractivo de la cobertura cambiaria que ofrecen esos papeles y el tono más bien positivo que vive la Bolsa de Nueva York convencen más que las acciones argentinas, de manera tal que hoy concentran más volumen los negocios con Cedear que con acciones locales.

El juego para las acciones argentinas parece ser de expectativas. Los inversores esperan señales desde el punto de vista fiscal y monetario que hasta ahora se van conociendo sólo con cuentagotas.

La presentación del proyecto de Ley de Presupuesto 2021, con su propósito de alcanzar un déficit de 4,5 puntos del producto el año próximo luego de acercarse a 10 puntos este año es un paso en esa dirección.

Las conversaciones con el FMI, de las que debería salir un programa consistente, son el siguiente driver de un posible cambio de expectativas a la vista. Pero el proceso no será corto: las previsiones más optimistas del Gobierno apuntan a un acuerdo para el primer trimestre del año próximo.