Una buena noticia en el frente fiscal (que tendrá que ponerse a prueba en cuarentena)

La semana pasada trajo buenas noticias en el frente fiscal, clave para la cotización de bonos soberanos y para las expectativas de necesidades de emisión monetaria para este año, que arrastran consigo a los números de inflación y a los de la brecha cambiaria. Sin embargo, las nuevas restricciones por el Covid-19 obligan a seguir el día a día de esta variable.

En la semana que pasó el Gobierno informó que el déficit global del primer trimestre del año fue del 0,2% del PIB, una baja sustancial respecto del 0,6% que se había anotado en el mismo período de 2020. El dato es alentador teniendo en cuenta que los números de un año atrás no incluían meses completos vividos en pandemia, momento en que más se aceleró el gasto. Sin embargo, las restricciones a la movilidad impuestas por el Gobierno ante el repunte de los casos de Covid-19 y los gastos asociadas a las mismas obligan a la cautela cuando se mira la evolución hacia el futuro inmediato.

El menor déficit del período se explica por el mayor dinamismo de los ingresos que, de la mano de la recaudación (por más actividad y más retenciones), subieron al 55% interanual mientras que el gasto primario lo hizo al 42% año contra año. Por su parte, el pago de intereses se redujo 30% debido a la reestructuración de la deuda, contribuyendo al resultado global.

La película en materia fiscal sigue siendo complicada. El objetivo presupuestario del Gobierno es el de alcanzar un rojo del 4,5% en el año, un objetivo que de buenas a primeras resulta alcanzable aún con algo de gastos imprevistos para sostener a sectores afectados por la pandemia y con cierta reducción de los ingresos impositivos por la mejor actividad.

Pero, de hecho, es un objetivo fiscal que requiere de un gran esfuerzo del Banco Central en materia de emisión monetaria y de amplias colocaciones de deuda en pesos para financiarlo. A principios de año varios cálculos privados estimaban incluso que semejante objetivo podría ser sobrecumplido con medidas de austeridad modestas.

De ahí que la variable, junto con el grado de éxito que consiga el Tesoro al colocar deuda en pesos, son elementos vitales para intentar calmar expectativas en lo que queda del año.