Una negociación rápida que estire pagos de deuda de dos a tres años

Finalmente llegó el día de la asunción de Alberto Fernández y, si bien hay muchas incógnitas por despejar, al menos se redujo el grado de incertidumbre respecto a su equipo y su objetivo de renegociar rápido la deuda. El mercado reaccionó con un reacomodamiento alcista para bonos y acciones. 

Poco antes del cambio de Gobierno se develó una de las incógnitas que el mercado necesitaba para saber dónde estaba parado. Con la presentación por parte de Alberto Fernández de su Gabinete de ministros, la confirmación de Martín Guzmán como ministro de Economía y Matías Kulfas como ministro de Desarrollo productivo, la novela respecto de quién conduciría el área económica del Gobierno se terminó. 

El trabajo de Guzmán sugiere que el Gobierno va por una renegociación rápida, enfocada en aliviar los pagos de los próximos dos a tres años con quitas tanto de capital como de intereses. Es muy poco para hacer un cálculo, pero al menos el mercado no tuvo más opción que tomar a la noticia con cierta expectativa.

Esto no es porque la propuesta sea una panacea, ni porque falten detalles importantes como el sendero fiscal que permitiría pagar esa deuda. Tras la noticia, el mercado se mantuvo volátil y los precios de los precios siguen descontando una quita importante.

La existencia de un esbozo de estrategia que se enfoca en la velocidad para la resolución es, sin dudas, una mejora respecto de la situación anterior. Abril o mayo del año que viene muestran tal nivel de vencimientos que sería difícil superarlos sin al menos renegociar parte de la deuda.

En el primer día de operaciones el riesgo país bajó más de 100 puntos, mientras que los bonos llegaron a trepar hasta 8%. Al día siguiente devolvieron parte de lo ganado, pero al menos tienen margen para encarar una nueva dinámica.